lunes, 17 de octubre de 2016

Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién...)



¡Hola queridos lectores! Hoy toca la reseña al último libro que leí: Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién…), una novela escrita por dos hermanos: Carlos y José María. Hace más de cinco años que juntaba polvo en mi biblioteca, era uno de esos eternos pendientes que todos los lectores tenemos. Hace 10 días, decidí que era hora de leerlo, y aquí me tienen.

NOMBRE: Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién…)
AUTOR: Carlos Marcos y José María Marcos
AÑO: 2007
EDITORIAL: De Los Cuatro Vientos

SINOPSIS:

            Blandford y Blavatsky matan empujados por una energía irracional y fascinante que parece irradiar el extraño pueblo de Silling. Sus primeros asesinatos les producen temor y angustia, pero después van acostumbrándose… y necesitan más y más, en una rueda que parece no tener fin…
            Las mujeres – Maqueli, Betty y otras – son sus principales víctimas… y, también, su principal motivación para vivir…
            El odio y el amor se mezclan a tal punto que parecen estar forjados de la misma esencia en la gran noche de Silling, que nos proponen los hermanos Marcos en Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién…), su primera novela conjunta.

PUNTUACIÓN:

★★★★★: Asombroso
★★★★: Me gustó mucho
★★★: Me gustó
★★: Estuvo bien
: No me gustó

RESEÑA:

            Bueno, la mayor parte de la trama se da en un pueblito ficticio del interior de la provincia de Buenos Aires, Silling, y se alternan viajes a La Costa y a Capital Federal. Estoy sobrador últimamente. Así como la semana pasada no había esperado gran cosa de El puente del Sur y acabó cerrándome la boca, lo mismo me pasó con esta novela. De ninguna forma, en ningún momento me imaginé que me iba a encontrar con un delirio tan complejo y tan desarrollado. El asunto es el siguiente, para resumir: Blandford llega a Silling, y se encuentra con el cadáver de un sujeto llamado Blavatsky. Hasta ese punto todo es armonía, pero luego comienzan las idas y vueltas en el tiempo, y el relato en primera persona nos lleva a contarnos dos historias que parecen ser la misma, la de dos hombres despechados y solitarios que cometen crímenes atroces. Hay mucha tela que cortar, pero para qué hacerlos esperar, vamos con los puntos positivos.

LO QUE ME GUSTÓ:

            Estoy atravesando una etapa de mi vida donde cada vez más disfruto de la literatura compleja, y esta obra me vino como anillo al dedo. Está muy bien escrita, y los autores logran construir secuencias realmente delirantes, y describir muy bien sensaciones como la angustia, el dolor, la ansiedad y la violencia. Es profunda, impactante, y si tenés el hábito entrenado, puede ser muy entretenida. La descripción de las escenas y de las impresiones, que a veces son muy complicadas, siempre es muy clara y poética. Blandford es un alcohólico degenerado, y siempre parece encontrar la vuelta para intentar contarnos cómo él es una víctima del peso de su propia historia, de sus impulsos, y al final, de su destino.

LO QUE NO ME GUSTÓ:

            Quizá sea el contexto social de esta época, pero no pude evitar sentirme molesto con que a la historia la conecten un femicidio tras otro, uno más violento y morboso que el anterior. Los autores conducen bellas impresiones poéticas, describen a la perfección tantas circunstancias, tantas ideas, tantos temores, tantos deseos, todo de forma muy humana y auténtica, tanto, que cuando llegan los asesinatos, es decir, la cúspide del delirio y la enfermedad del protagonista, aparecen relatados de un modo muy claro pero simplista hasta el hartazgo. El relato está plagado de referencias literarias y al cine que la verdad no tengo presentes, y creo que eso me complicó un poco la comprensión del texto en ciertos pasajes que directamente no se entienden, y pese a que en general está muy bien escrito, hay partes donde se abusa de los puntos suspensivos, un recurso que a mí en lo personal, me entorpece la lectura. Finalmente: en el prólogo, uno de los autores nos dice inocentemente que en la obra intentan plasmar recuerdos de la infancia junto a su hermano, cosas que quedaron pendientes o algo así, como si en la obra hubieran hecho catarsis, lo que me hizo temer por momentos acerca de la personalidad de los autores. Luego, en el epílogo, el otro autor aclara que estuvo muy inspirada con una larga serie de películas y obras de terror, y las describió una por una, y recién ahí me tranquilicé un poco. Lo que quiero decir, es que no hacían falta el prólogo ni el epílogo, porque Blandford y Blavatsky son asesinos enfermos muy terribles pero también muy creíbles, y que los autores hayan vinculado la historia con su propia vida, me asustó un poco. No hacía falta. Aunque quizás era la idea…

IMPRESIÓN GENERAL:

            La historia de los asesinos es triste y violenta, está contada de un modo hermoso y esto lo hace aún más perverso, pero allí radica la calidad del texto, creo yo. A veces, es confuso, da un poco de miedo, y mucha impresión. Hay ciertos pasajes que podrían estar mejor escritos, y ciertos diálogos que suenan antinaturales (por ejemplo, en determinado momento una prostituta de Silling reflexiona algo de un modo muy profundo y con un lenguaje admirable, lo cual suena raro para una prostituta de un pueblucho), pero la verdad es que en el contraste final, no tienen tanto peso como los momentos más psicodélicos, como los sueños de Blandford con Satanás, o sus recuerdos, imprecisos y extraños. Me quedé con ganas de saber qué sentía el asesino al momento de matar, pero quizás esto es lo que pasa con los psicópatas: matar para ellos no es muy distinto a tomarse una cerveza, y a veces Blandford pareciera más impactado por un plato de comida en el almuerzo, que por el momento en que estrangula a su amante, y creo que justamente esa es la esencia de su locura.

Si tenés ganas de sentarte a flashear un rato, te recomiendo plenamente el mambo oscuro de esta novela, una verdadera weird fiction. Un relato de horror explícito.

lunes, 10 de octubre de 2016

El puente del Sur

Y nos largamos con nuestra primera reseña nomás. Bienvenido a Críticas Argentinas. En este blog, voy a desarrollar reseñas de obras literarias y de teatro, fundamentalmente del ámbito independiente, porque, ¿quién soy yo para juzgar a Milan Kundera o a Horacio Quiroga? En fin. El objetivo es poder darle difusión a las obras, y además, darles una crítica honesta y constructiva para que en un futuro, se pueda profundizar lo bueno y corregir lo malo.

Mi intención era arrancar con una reseña a Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién...) de José María Marcos, pero todavía no lo termino, y el sábado a la noche fui al Arteson, en Almagro, junto con mi hermana. Así que la primera reseña del blog, será para El puente del Sur, escrita por Fabián Suri y dirigida por Rafael Prieto.

NOMBRE: El puente del Sur
DIRECTOR: Rafael Prieto
GUIÓN: Fabián Suri.
ELENCO: Ezequiel Abila (Lautaro), Leonid Barynin (Martín), Nataly Funes (Julia)

PUNTUACIÓN:

★★★★★: Asombroso
★★★★: Me gustó mucho
★★★: Me gustó
★★: Estuvo bien
★: No me gustó

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RESEÑA:

A ver, le doy 5 estrellas porque justamente, no solo me gustó, si no que además me asombró. De ninguna manera imaginé que iba a encontrarme con lo que me encontré en ese escenario humilde de Almagro. Sin embargo, esto no quiere decir que la obra sea perfecta. Primero, voy a realizar una descripción de los puntos positivos.

LO QUE ME GUSTÓ:

Al principio, no pude evitar sentirme incómodo con lo que veía, y es que me sentía preso de una incomodidad que no sabía si era debido al lugar, a mí mismo, o a lo que me trasmitían los actores. Pero luego descubrí que no era nada de eso: efectivamente esa era la intención del guión, mostrarnos un pequeño pedazo de la cotidianeidad de la vida en pareja entre Lautaro y Julia, donde todo es una mentira, y lo logra a la perfección.

Cuando entra en escena Martín, interpretado magistralmente por Leonid Barynin, es donde empieza el teatro. Y es que Barynin lo hace tan bien, que contagia a sus compañeros de elenco y todo empieza a andar sobre ruedas con una naturalidad admirable. Y de a poco, con mucha sutileza, la obra nos empieza a mostrar retazos de asuntos muy pesados, como la homosexualidad y la inseminación artificial, con tanta delicadeza que, cuando terminó la obra, me pregunté si realmente esperaba que se tocaran todos los temas que se tratan y la respuesta es: no, no me lo esperaba, me asombró, y me encantó.

La obra introduce además, algunos elementos simbólicos muy interesantes, como los juguetes, el tarot o el feng shui, que se acoplan perfectamente al aura de nerviosismo y ansiedad que de a poco nos muestran una realidad innegable: las mentiras tienen patas cortas.

LO QUE NO ME GUSTÓ: 

Bueno, pese a tener la calificación más alta, es obvio que no todo es perfecto. En esa primera escena donde todo era incomodidad, se notó bastante nerviosos a Abila y a Funes, y recién cuando entró Barynin a absorber toda la presión fue cuando pudieron soltarse y actuar mejor.

El título, El puente al Sur, sumado a que apenas arranca la obra hacen mención a Avellaneda, y más aún, cuando luego se habla del barrio y de La Boca, me hace imaginarme una geografía distinta a donde transcurre la obra: en pleno Congreso. Y por eso me suena antinatural la dedicación empedernida que el guión hace con la comida china. Sé que en Capital Federal mucha gente consume sushi, comida china y esas cosas que se ven en la televisión, pero sencillamente no me lo pude creer nunca. Sí el feng shui, sí el tarot, pero no la comida china. En fin, quizá se trate de un capricho mío.

Otro punto a mejorar: a lo largo de la obra, hay un personaje que no aparece, pero que acaba teniendo suma importancia: la mamá de Julia. De hecho, pasa tan desapercibida que cuando cobra tanta importancia al final, queda un poco extraño. Quizás se debería trabajar en mencionarla un poco más para que la tengamos presente. O quizá, que no la tengamos presente y la sorpresa que supone su repentina importancia sea parte de un giro argumental, pero a mi personalmente no me convenció.


IMPRESIÓN GENERAL: 

El guión alterna buenas intervenciones, con frases cortitas pero punzantes y profundas, con algunas que no suenan del todo natural, y aunque eso afecta un poco su calidad, en realidad está muy bien armado. Nos encontramos con tres actores talentosos, aunque siento que quizá podrían haber explotado mejor aún su talento, porque los papeles lo ameritaban. Insisto con la brillante actuación de Barynin, luego gugleando un poco me enteré que tiene bastante experiencia en el rubro: se nota.

Definitivamente, si tenés ganas de disfrutar una buena obra de teatro independiente, ir a ver El puente al Sur es una gran decisión. Abajo dejo los links de facebook para los que estén interesados.




https://www.facebook.com/El-puente-del-Sur-621620867962952/?fref=ts