miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ripley en peligro

Hola queridos lectores. Había dicho en posts anteriores, que no iba a criticar obras consagradas. Pero acabo de terminar de leer Ripley en peligro, de Patricia Highsmith, y no pude evitar sentirme horrorizado. Así que necesito publicar esta crítica. Tengo la edición de colección que hizo RBA Editores hace más de 20 años, una colección que reúne grandes obras maestras, desde El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez, pasando por La insoportable levedad del ser, de Kundera, Lolita, de Nabokov, Madera de héroe, de Delibes, 1984, de Orwell, La historia interminable, de Ende... ¿me entienden? Obra maestra tras obra maestra. Y encontrarme con esta historia supone para mí un fiasco total. Empecemos.

NOMBRE: Ripley en peligro
NOMBRE ORIGINAL: Ripley Under Water
AUTOR: Patricia Highsmith
AÑO: 1991
EDITORIAL: RBA Editores

SINOPSIS:

Tom Ripley y su mujer Heloise disfrutan de una plácida existencia en el paraíso perdido de una pequeña localidad francesa, cuando aparecen en escena los Pritchard, una enigmática pareja de norteamericanos que sacarán a la luz dos asesinatos que Ripley había cometido tiempo atrás y que habían quedado impunes. Cuando el pasado acecha, Ripley se encuentra acorralado... ésta es hasta el momento la última novela de la serie del personaje Ripley, en la que Patricia Highsmit - siempre desde el marco del género negro - da muestras de una gran profundidad psicológica.

PUNTUACIÓN:

★★★★★Asombroso
★★★★Me gustó mucho
★★★Me gustó
★★Estuvo bien
No me gustó

RESEÑA:

¿Leyeron la sinopsis? ¿Vieron que aparentemente Patricia Highsmith desde el marco del género negro da muestras de una gran profundidad psicológica? Pues no encontré ni al género negro, ni a la gran profundidad psicológica, y si toda la obra de esta mujer es así, por Dios, no puedo entender cómo es una escritora consagrada. Es el relato contínuo de la cotidianeidad de un - como bien lo define el antagonista de la historia - estafador esnob, que se va de vacaciones con su muy esnob esposa, luego se va a Inglaterra a visitar a sus muy esnobs amigos, para volver a la mansión donde vive en un pueblito exclusivo de Francia, todo esto condimentado con la presencia de un sujeto llamado Pritchard (que al parecer todos los franceses tienen problemas para pronunciar), que acosa muy elegantemente a Tom Ripley, trayendo al presente algunos crímenes que Ripley había cometido para sostener su negocio de falsificación de pinturas. La hostilidad entre ambos personajes va escalando a medida que se cruzan, y se producen distintos enfrentamientos hasta que llega el desenlace de la historia.

LO QUE ME GUSTÓ:

Bueno, no todo fue tan horrible. Hubo pocos puntos a favor, pero los hubo. La novela está bien estructurada, y está bien escrita, con una narración llevadera. Ojo, nada espectacular, pero lo suficientemente buena como para permitirme tragar el bodrio del argumento y de los personajes.

La autora expone un gran conocimiento de pintura, y la verdad es que los cuadros y dibujos que se inventó me parecieron bien expresados, me gustó cómo trasmitió ese conocimiento aparentemente visual en palabras, y lo fácil que hizo visualizar cuadros que no existen, si no que son producto de su imaginación. Brillante.

 Los principales sucesos se daban en momentos muy sorpresivos, y creo que eso es una virtud. Los personajes son detestables, pero al menos están bien construidos, y la autora logra hacerlos creíbles. O sea, técnicamente, la novela es buena, y lo noté, solo que a mí no me gustó. Y ahora paso a explicarles por qué.

LO QUE NO ME GUSTÓ:

A ver, por dónde empezar.

Pese a que es la quinta entrega de una saga, todo se entiende a la perfección. A medida que se desarrolla la historia, la autora nos muestra el estilo de vida de Tom Ripley: cómo cuida su jardín, lo que come, lo que bebe, lo que bebe cuando va al bar, lo que bebe cuando termina de comer, y cuando se levanta a la mañana y antes de dormir, y lo que bebe su esposa cuando termina de comer, cuando se levanta a la mañana y antes de dormir también.

Constantemente hace observaciones completamente superfluas del mobiliario y de la vestimenta de todas las personas, en una exhibición del supuesto buen gusto de la autora, que para mi son todas fantochadas. Cuando Ripley está en el pueblito donde vive, constantemente la autora nos señala que sale a conducir su Renault marrón, o su Mercedes rojo, como si se tratara del nombre propio de los autos, ¡y no son más que autos! ¡Ya sé que conduce un puto Mercedes, ya sé que es millonario!

En cambio, cuando se va a Marruecos o a Inglaterra, va de café en café, de bar en bar, de restaurant en restaurant, y nuevamente la autora hace gala página tras página de sus conocimientos gastronómicos; y lo hace arriba de un taxi, a través del cual la autora nos hace un retrato vivaz de lo que vio ella arriba del taxi cuando visitó los lugares que visitan los personajes. Nefasto, parece una crónica turística, yo me esperaba otra cosa.

Los personajes se dividen en dos: los protagonistas, que son todos esnobs, y los secundarios, que son los trabajadores, que funcionan como esclavos completamente serviles a la cortesía y el bolsillo de los protagonistas. Y lo peor es que no es satírico: el retrato de Highsmith es fiel a la clase alta europea, y por ello me parece aún más repugnante todo lo que vi. Los taxistas, que son decenas y decenas porque viven en taxi los personajes; los mozos, que son decenas y decenas porque cuando se bajan del taxi se van a un bar a comer algo y la ama de llaves viven constantemente para servirles, ansiosos por su complacencia, totalmente sumisos y corteses. Y siempre, siempre, Ripley se pelea con los demás para pagar, y siempre deja abultadas propinas porque sí. Debe ser cosa mía, pero a mí todo esto me generó un rechazo muy fuerte, me hizo pensar que la autora conoce mucho acerca de ser un aristócrata, de mobiliarios, de platos de comida, de sitios turísticos, pero no conoce nada de la vida de un taxista, de un jardinero, de una ama de llaves o de un mozo. Re-pul-si-vo.

Pasan cosas, claro que sí, pero ni en los momentos más "psicológicamente críticos" pasan sin una copa de gin tonic o un plato de langostas con espárragos y crema de mantequilla con limón, ¿me entienden? Es insoportable, y no exagero, página tras página es así.

Los personajes son bilingues, y la autora va del inglés al francés. A veces no lo aclara, solo pone frases en francés - que los imbéciles de la editorial no se molestaron en traducir, así que tuve que adivinar -, y si no vive aclarando: dijo Tom en inglés, dijo Tom en francés, y la verdad es que no entiendo para qué. Los personajes ingleses hablan en inglés, ya lo sé, y los franceses hablan en francés, ya lo sé, y si hay alguno bilingue, claramente se van a hablar en el idioma que se entiendan. ¿Cuál es la necesidad de aclararlo tantas veces?

Estas cosas que señalo pueden parece menores, pero la realidad es que constitiyen una parte muy influyente y muy grande de toda la novela. Insisto: no exagero, es repetitivo, cansador, vacuo.

IMPRESIÓN GENERAL:

La idea final es interesante, no lo niego. Pero está todo tan cargado de viajes en taxis, descripciones de prendas elegantes, tragos, cafés, y conversaciones banales que siento que la profundidad psicológica se pierde totalmente, pasan cosas graves y a nadie parece importarle, y las cosas están tratadas muy por arriba. Es todo muy aburrido, muy soso, hasta que finalmente ocurre algo y te agarra por sorpresa, pero la verdad es que no vale la pena, porque no descubro nada fuerte de ningún personaje, todos tienen sus vidas muy arregladas y calmas, y la realidad es que Ripley nunca pierde tampoco el control, y los personajes que más locos están, o que al menos que más raros son, que son los antagonistas, son muy poco explotados. Me hubiera gustado ver más a Janice Pritchard, la mujer golpeada y nerviosa, antes que todo lo que tuve que aguantarme a Madame Heloise, la mujer de Ripley, con su pelo rubio y su ma cherie constante y vacío.

1 comentario:

  1. Me hace recordar a las interminabmes descripciones de fauna encontradas en los viajes del Capitan Nemo, terminan por hacerte olvidar el objetivo central de la historia y acabas leyendo una enciclopedia.

    ResponderEliminar